¿Qué significa Weee?

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (en inglés, Waste of electrical and electronic equipment [WEEE]), como pueden ser los ordenadores, televisores, frigoríficos y teléfonos móviles, constituyen uno de los flujos de residuos que crece a ritmo más rápido en el seno de la UE; en el año 2005 se generaron unos 9 millones de toneladas, que se espera que lleguen a más de 12 millones para el 2020. WEEE es una compleja amalgama de materiales y componentes que, debido a su contenido peligroso, y si no se tratan de manera adecuada, pueden causar importantes problemas de salud y medioambientales.

Por otro lado, para fabricar los dispositivos electrónicos actuales se requieren recursos caros y escasos (en su fabricación se emplea un 10 % del total de todo el oro del mundo). Para mejorar la gestión medioambiental de los WEEE, contribuir a una economía circular y fomentar un aprovechamiento eficaz de los recursos, es esencial mejorar la recogida, el tratamiento y el reciclaje de dichos dispositivos electrónicos al final de su vida útil.

Al objeto de abordar estas cuestiones, se han redactado dos textos legislativos: la Directiva sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (Directiva WEEE) y la Directiva sobre restricciones a la utilización de determinadas sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos (Directiva RoHs, de las siglas en inglés Restriction of Hazardous Substances).

La primera Directiva WEEE (Directiva 2002/96/CE) entró en vigor en febrero de 2003 y en ella se disponía que se elaborasen planes de recogida en los que los consumidores podrían devolver sus aparatos eléctricos y electrónicos sin coste alguno. Estos planes tenían como objetivo aumentar el reciclaje de los WEEE o su reutilización.

En diciembre de 2008, la Comisión Europea propuso revisar la Directiva para atajar el flujo de desechos, que no dejaba de crecer. La nueva Directiva WEEE 2012/19/UE  fue aprobada el 13 de agosto de 2012 y entró en vigor el 14 de febrero de 2014.

La ley de la UE que restringe el uso de determinadas sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos (Directiva RoHS 2002/95/CE) entró en vigor en febrero de 2003. La ley exige que los metales pesados como el plomo, el mercurio, el cadmio, el cromo hexavalente, o los retardantes de llamas como los bifenilos policromados (PBB) o los éteres de difenilo polibromado (PBDE) sean sustituidos por alternativas más seguras. En diciembre de 2008, la Comisión Europea propuso que se revisase la Directiva. La nueva Directiva revisada RoHS 2011/65/EU entró en vigor el 3 de enero de 2013 (puede consultarse más información sobre la Directiva RoHS en el siguiente enlace).

fuente http://ec.europa.eu/environment/waste/weee/index_en.htm

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